Café de Papel

Desde hace quince años gasto lápices y teclas en el ámbito de la comunicación. Capturo instantes, ideas al vuelo y pestañeos fugaces. Un café y conquistaré el mundo.


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S.O.S: prácticas periodísticas en peligro

Que la comunicación y el periodismo, en particular, no pasan  por su mejor momento resulta evidente para quienes trabajamos en los medios, agencias de publicidad o somos consumidores de información. De un tiempo a esta parte, este sector no ha dejado de agitarse, prisionero de una hipotética coctelera en la que baten con fuerza el empuje del mundo digital y los efectos de la crisis económica.

En un escenario tan desalentador, 10.000 periodistas han perdido su empleo desde 2008 y casi la mitad, 4.800 compañeros, se quedaron sin trabajo en 2012, según los datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

Con redacciones esqueléticas, con periodistas cubriendo todo tipo de informaciones, sin apenas tiempo para un análisis sosegado, y profesionales sujetos a las líneas editoriales, con sus particulares filias y fobias, no cabe esperar más que un reconocimiento a quienes intentan realizar su labor de la mejor manera posible en condiciones tan precarias.

Imagen creada por Sonia Rodríguez para cafedepapel.wordpress.com

Sin embargo, la tarea periodística no es la única que atraviesa momentos convulsos. Sin que lo anterior sirva de pretexto, el buen quehacer de este oficio se está diluyendo, víctima de unas malas prácticas que cada vez más a menudo dejan de ser anecdóticas. 

 

Todos los que vivimos de la comunicación necesitamos asumir un preciso código deontológico, en la idea de que nuestra experiencia sea un grado para quienes empiezan y para que la ‘vieja escuela del periodismo’, la del sentido común, la información veraz y contrastada, esa que llaman de buena escritura, no desaparezca por los efectos perversos de las crisis.

Por obvio que parezca, la ética forma parte indisoluble del oficio periodístico, así que sería conveniente asimilar al menos 10 principios que debemos tener presentes cuando abordemos una información.

1. Citar las fuentes, porque ‘el quién’ ofrece los datos o realiza las declaraciones es tan relevante como el ‘qué’ y el ‘por qué’. Atribuir una información de manera generalizada, sin especificar su procedencia, significa ofrecer un contenido a medias e, incluso, abre la puerta a la duda.
 
2. Las excepciones no son generalidades. Convertir hechos puntuales en situaciones sistemáticas supone falsear la realidad y desvirtuar la información desde el contexto. Es como hablar de “dimisiones en bloque” cuando solo se registran dos bajas, por ejemplo.
 
3. Las fotografías, ilustraciones e infografías representan el soporte visual del contenido escrito. Por ello es importante que estén en consonancia con la información que acompañan.
 
4. Las fotografías son documentos gráficos que tienen derechos de autor, así que se debe citar al creador. El fotoperiodismo es un trabajo fundamental en los medios de comunicación, con un elevado nivel de exigencia y creatividad, y quienes lo ejercen, también viven de ello.
 
5. Las notas de prensa no se firman. La paternidad de un artículo o de una pieza informativa significa lo más valioso para un periodista. Al recurrir al copia/pega de una información que no es propia, no deben usarse iniciales, ni siquiera aunque se haya modificado el titular o añadido frases al texto. No es ético.
 
6. Contrastar y depurar las fuentes. Un periodista se caracteriza por aportar valor y contextualizar la información que elabora. Si solo refleja de manera intencionada un único punto de vista, dejará a un lado la neutralidad, la honestidad y la transparencia para dirigirse hacia la parcialidad y, con el tiempo, su imagen personal quedará ligada ineludiblemente a la falta de rigurosidad.

7. La compañía de diccionarios y manuales de estilo. Esta profesión requiere una revisión continua de contenidos, expresiones y voces que no siempre manejamos con soltura o simplemente desconocemos.

8. El sentido común en las redes sociales. Se hace necesario leer y revisar la información que se quiere difundir antes de retuitear o compartir, no vaya a ser que al caer ‘cautivado’ por un titular, el contenido de esa noticia sea tendencioso, contrario a nuestros principios, falso, inexacto o, lo que es peor, inadecuado y ofensivo.

 9.     Twitter y Facebook son herramientas indispensables para seguir la pista de la actualidad. Si un contenido resulta interesante, se debe compartir citando a su autor. El copia/pega en redes sociales no solo es de mal gusto, sino poco ético.

10. Mimar la ortografía. Se suele dar por supuesto que los periodistas y los comunicadores están investidos del maravilloso don del dominio del lenguaje, pero abundan los contenidos plagados de errores. Esta mala impresión produce rechazo, genera escasa credibilidad y provoca desconfianza: No ay nada peor qe encontrar un testo yeno de faltas de hortografia. ¿Verdad?
 

 

 

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