Café de Papel

Te invito a compartir un café diferente conmigo. Escoge tu rincón favorito, siéntate y hablemos de comunicación, periodismo, salud, divulgación… Eso sí, sin prisas.


Deja un comentario

I Jornada de Comunicación y Salud Pública en la Universidad de Valladolid

La información sanitaria ha cobrado en el siglo XXI especial relevancia. El auge de nuevos formatos especializados, la demanda y una mayor accesibilidad a contenidos -riguroso o no- en la red y el interés creciente por todo lo que envuelve a la salud pública, tanto individual como colectiva, obligan a revisar el tratamiento informativo que hoy en día recibe la información en salud, un material sensible cuyo abordaje debe realizarse siempre desde la cautela, el sentido común y sobre todo, contrastando las fuentes.

Precisamente para atender estas cuestiones y de cómo el periodismo actual se acerca a la información de salud y del papel que cumplen los medios no solo como interlocutores sino además como divulgadores de contenidos de carácter científico, la Universidad de Valladolid (UVA), organiza para el próximo 27 de febrero la I Jornada de Periodismo y Salud Pública, en el centro Buendía, a partir de las 09.00 horas.

Destinado a alumnos de periodismo, futuros profesionales de la información y la comunicación, miembros de la comunidad universitaria, jóvenes y ciudadanos en general, contará con periodistas reconocidos, como Emilio de Benito Cañizares, de El País y también vicepresiente de ANIS, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud.

Para consultar el programa de esta jornada, accede a través de este enlace: Programa de la I Jornada de Comunicación y Salud. UVA.

Anuncios


5 comentarios

S.O.S: prácticas periodísticas en peligro

Que la comunicación y el periodismo, en particular, no pasan  por su mejor momento resulta evidente para quienes trabajamos en los medios, agencias de publicidad o somos consumidores de información. De un tiempo a esta parte, este sector no ha dejado de agitarse, prisionero de una hipotética coctelera en la que baten con fuerza el empuje del mundo digital y los efectos de la crisis económica.

En un escenario tan desalentador, 10.000 periodistas han perdido su empleo desde 2008 y casi la mitad, 4.800 compañeros, se quedaron sin trabajo en 2012, según los datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

Con redacciones esqueléticas, con periodistas cubriendo todo tipo de informaciones, sin apenas tiempo para un análisis sosegado, y profesionales sujetos a las líneas editoriales, con sus particulares filias y fobias, no cabe esperar más que un reconocimiento a quienes intentan realizar su labor de la mejor manera posible en condiciones tan precarias.

Imagen creada por Sonia Rodríguez para cafedepapel.wordpress.com

Sin embargo, la tarea periodística no es la única que atraviesa momentos convulsos. Sin que lo anterior sirva de pretexto, el buen quehacer de este oficio se está diluyendo, víctima de unas malas prácticas que cada vez más a menudo dejan de ser anecdóticas. 

 

Todos los que vivimos de la comunicación necesitamos asumir un preciso código deontológico, en la idea de que nuestra experiencia sea un grado para quienes empiezan y para que la ‘vieja escuela del periodismo’, la del sentido común, la información veraz y contrastada, esa que llaman de buena escritura, no desaparezca por los efectos perversos de las crisis.

Por obvio que parezca, la ética forma parte indisoluble del oficio periodístico, así que sería conveniente asimilar al menos 10 principios que debemos tener presentes cuando abordemos una información.

1. Citar las fuentes, porque ‘el quién’ ofrece los datos o realiza las declaraciones es tan relevante como el ‘qué’ y el ‘por qué’. Atribuir una información de manera generalizada, sin especificar su procedencia, significa ofrecer un contenido a medias e, incluso, abre la puerta a la duda.
 
2. Las excepciones no son generalidades. Convertir hechos puntuales en situaciones sistemáticas supone falsear la realidad y desvirtuar la información desde el contexto. Es como hablar de “dimisiones en bloque” cuando solo se registran dos bajas, por ejemplo.
 
3. Las fotografías, ilustraciones e infografías representan el soporte visual del contenido escrito. Por ello es importante que estén en consonancia con la información que acompañan.
 
4. Las fotografías son documentos gráficos que tienen derechos de autor, así que se debe citar al creador. El fotoperiodismo es un trabajo fundamental en los medios de comunicación, con un elevado nivel de exigencia y creatividad, y quienes lo ejercen, también viven de ello.
 
5. Las notas de prensa no se firman. La paternidad de un artículo o de una pieza informativa significa lo más valioso para un periodista. Al recurrir al copia/pega de una información que no es propia, no deben usarse iniciales, ni siquiera aunque se haya modificado el titular o añadido frases al texto. No es ético.
 
6. Contrastar y depurar las fuentes. Un periodista se caracteriza por aportar valor y contextualizar la información que elabora. Si solo refleja de manera intencionada un único punto de vista, dejará a un lado la neutralidad, la honestidad y la transparencia para dirigirse hacia la parcialidad y, con el tiempo, su imagen personal quedará ligada ineludiblemente a la falta de rigurosidad.

7. La compañía de diccionarios y manuales de estilo. Esta profesión requiere una revisión continua de contenidos, expresiones y voces que no siempre manejamos con soltura o simplemente desconocemos.

8. El sentido común en las redes sociales. Se hace necesario leer y revisar la información que se quiere difundir antes de retuitear o compartir, no vaya a ser que al caer ‘cautivado’ por un titular, el contenido de esa noticia sea tendencioso, contrario a nuestros principios, falso, inexacto o, lo que es peor, inadecuado y ofensivo.

 9.     Twitter y Facebook son herramientas indispensables para seguir la pista de la actualidad. Si un contenido resulta interesante, se debe compartir citando a su autor. El copia/pega en redes sociales no solo es de mal gusto, sino poco ético.

10. Mimar la ortografía. Se suele dar por supuesto que los periodistas y los comunicadores están investidos del maravilloso don del dominio del lenguaje, pero abundan los contenidos plagados de errores. Esta mala impresión produce rechazo, genera escasa credibilidad y provoca desconfianza: No ay nada peor qe encontrar un testo yeno de faltas de hortografia. ¿Verdad?
 

 

 


Deja un comentario

Periodistas e investigadores cada vez más cerca: Ciencia en otro lenguaje.

Los investigadores están de enhorabuena. Desde la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) junto a la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT)  llega una práctica herramienta con la que los científicos podrán acercarse al mundo de la comunicación y así divulgar sus proyectos y resultados a un público más amplio.  

Ciencia en otro lenguaje. Redacción informativa y acercamiento a la divulgación 2.0, es el título de esta guía orientativa que a lo largo de 38 páginas detalla cómo debe ser la aproximación de los investigadores hacia los medios de comunicación tradicionales, los nuevos soportes y formatos digitales nacidos bajo el desarrollo de internet, los blogs y las redes sociales como canales de participación.

El principio de esta relación se fundamenta en el entendimiento entre ambas partes, ya que sin ella y sin una actitud de respeto profesional no se podrán superar los diferentes lenguajes empleados en cada ámbito, impidiendo, además, que una información valiosa llegue a la sociedad.

 El documento, que puede descargarse en el siguiente enlace (http://comcired.fecyt.es/_layouts/custompagesfecyt/customviewlist.aspx?ListName=Recursos&IdItem=63), ofrece una serie de claves para preparar artículos y noticias con ‘gancho’ informativo sin perder un ápice de credibilidad científica.

No obstante, esta guía recomienda al investigador que trabaje en alguna institución generadora de conocimiento ponerse en contacto con el gabinete de prensa y comunicación de su entidad. No habrá un profesional más adecuado, próximo y conocedor del funcionamiento de la institución y de los medios de comunicación de su entorno para  asesorarle a la hora de difundir un mensaje.


Deja un comentario

Informar sin horrorizar. Los medios gráficos noruegos ante una situación de crisis.

Escribo aún en caliente, asimilando las cifras que nos llegan desde diferentes medios de comunicación y con la prudencia de no caer en afirmaciones rotundas. Aún quedan muchos cabos por atar e investigaciones que seguir, pero lo cierto es que los dos atentados que sacudieron en la tarde de este viernes a Noruega, primero en Oslo y luego en la pequeña isla de Utoya, han descolocado a los habitantes de un país que se decía tranquilo. Incluso una española que vive actualmente en la ciudad comentaba ayer en directo para  TVE que varias veces se había tropezado con el primer Ministro noruego yendo a trabajar a pie sin ningún tipo de seguridad personal.

La confusión lógica de los primeros momentos dio paso a las hipótesis iniciales que barajaron un atentado yihadista, para cobrar fuerza la teoría de un golpe más bien propio de grupos locales de extrema derecha. Mientras se investiga  quedan atrás ya casi un centenar de fallecidos y decenas de heridos en dos escenarios diferentes: el área gubernamental de Oslo y una zona alejada del centro urbano, un campamento de trabajo de chavales en una diminuta isla. Trabajadores, ciudadanos de a pie, adolescentes… Todos han sido víctimas de un ataque realizado con calculada frialdad y alevosía cumpliendo un objetivo claro: minar la seguridad de los noruegos donde más duele, atacando uno de los lugares que se suponen más protegidos del país como son las instituciones oficiales y un par de horas más tarde, un hombre ataviado con el uniforme de la policía, asesinaba a sangre fría a un grupo de jóvenes -una masacre que se salda con 90 personas de momento- que disfrutaban de unas jornadas de trabajo y convivencia en el marco del encuentro de las juventudes del partido laborista noruego.

Las primeras informaciones e imágenes que circulaban en la televisión pública noruega y en Internet, bien a cargo de rotativos digitales del país nórdico o de los propios ciudadanos, mostraban calles casi irreconocibles por las deflagraciones en Oslo para continuar, poco después, con panorámicas aéreas de la isla de Utoya. Presenciando esta secuencia en directo a través del canal 24 horas de TVE que a su vez recogía las imágenes de la televisión pública noruega NRK, sucedía que las imágenes de aquellos heridos que eran trasladados en ambulancia o helicóptero hasta el hospital universitario de la ciudad por la gravedad de sus lesiones, eran pixeladas para evitar el reconocimiento de su rostro, evitando así primerísimos planos hirientes y dolorosos con el objeto de no trasladar ese horror a los espectadores y velar así por la intimidad de víctimas y familiares. “Es la cultura del respeto”, pensé.

Particularmente, la sensación que me produjo ver rostros e imágenes difuminados y pixelados en los que se intuían cadáveres en Utoya fue la del calado ético y deontológico existente en los medios gráficos noruegos  a la hora de abordar la información periodística en una situación de crisis, puesto que a pesar de las presiones que habría en ese momento por informar al mundo de cuanto estaba sucediendo, éstas no impidieron que sus profesionales tratasen adecuadamente este material antes de lanzarlo al aire, salvo cuando era en directo.

Las prisas por informar no justifican, en mi opinión, emitir o publicar cualquier tipo de imagen sólo por saciar la morbosa curiosidad del ser humano. ¿Acaso nos va a reportar más, nos va a dar más conocimiento o exactitud la imagen de un cuerpo mutilado o yacente, que podría ser, por qué no, el de algún ser querido? No. El papel social de los medios es cumplir con responsabilidad la función que les corresponde, que es la de informar desde la pluralidad, con rigor y sentido común en todas sus facetas.

De ahí que me sorprendiera gratamente, por muy desgarradora que sigue siendo la noticia, cómo los medios de comunicación noruegos trataban con ética periodística y con respeto las imágenes de televisión y las fotografías que ilustraban minuto a minuto las consecuencias de ambos atentados, al menos, con mucho más rigor al que creo estar acostumbrada en noticias de este calado. Ésta es la línea que debería seguirse en informativos, en magazines, en programas de investigación y en las informaciones de sucesos, que son las que a diario, abren gran parte de los informativos. Aún recuerdo, por desgracia, varios frames de una noticia emitida en una cadena de televisión en Canarias que para ilustrar un extraño suceso mostraba en primerísimo plano restos de masa encefálica… Realmente, ¿es esto necesario?

¿¿Qué habrían hecho algunos -no todos-  medios españoles o ingleses?? Juzguen ustedes mismos. Dos enlaces a dos páginas diferentes con imágenes sobre la masacre en Utoya. No están tomadas desde el mismo lugar pero las consecuencias del atentado en la isla son las mismas.

– http://www.nrk.no/nyheter/norge/1.7723857

http://www.elpais.com/fotogaleria/Doble/atentado/Noruega/elpgal/20110722elpepuint_1/Zes/13

Si realizamos un seguimiento por algunos mass media de Noruega, se puede comprobar fácilmente cómo impera este código ético en el tratamiento de la mayoría de las  informaciones gráficas. Así, por ejemplo, siguiendo las noticias a través de la televisión pública de Noruega,  NRK (www.nrk.no), que incluso en su página oficial pixelan los rostros de personas fallecidas. Igualmente sucede en rotativos como Dagbladet.no;  Adresseavisen.no;  Aftenposten.no Nordlys.no, donde han desfigurado aquellas instantáneas relacionadas con personas gravemente heridas y fallecidas.

Sin embargo, la única imagen que todos los medios han dado a conocer y que nadie ha ocultado es la del primer detenido en la noche del viernes, A.B.B., ciudadano noruego de 32 años vinculado a ideologías de extrema derecha, acusado de asesinar a decenas de jóvenes en Utoya, horas después del atentado en Oslo. Es el “rostro” a quien todos señalan ahora, pensando si fue el único responsable del atentado y de la masacre, si actuó en solitario o tenía cómplices. Una cara que para la sociedad noruega y sus mass media quedará impresa en las páginas de la historia de un país que el viernes 22 de julio de 2011, se paralizó por el horror.


3 comentarios

30 años conviviendo con el VIH: la responsabilidad de los medios de comunicación

Para muchos ha pasado por alto. Hace tres décadas, en junio de 1981, EEUU recogía las primeras evidencias epidemiológicas del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Para España y los países de habla hispana se conoció como sida pero en la actualidad se recomienda utilizar VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).

Las primeras informaciones en los medios de comunicación se impregnaron del miedo ante lo desconocido, la confusión y la marginación que la propia sociedad se encargó de construir ante las personas que morían o que eran diagnosticadas con esta enfermedad. Pero a lo largo de estos treinta años las administraciones públicas, las organizaciones sensibilizadas con el VIH y la medicina, fueron dando pasos de gigante para borrar esos estigmas. Por un lado, con el desarrollo de los tratamientos farmacológicos de antirretrovirales que han conseguido mejorar de forma espectacular la calidad de vida de quienes conviven con el virus; otra línea fue la dispuesta para informar y concienciar a la población mediante campañas de prevención.

Parecía que estos recursos habían conseguido estabilizar el avance de la enfermedad en los países desarrollados -en el continente africano sigue siendo una asignatura pendiente donde el acceso al tratamiento es inalcanzable para millones de personas- pero los últimos boletines epidemiológicos muestran un repunte en el contagio de VIH: se ha bajado la guardia. Según el Ministerio de Sanidad, Política Social y Consumo, en España se cree que hay entre 120.000 y 150.000 personas infectadas con el VIH y una cuarta parte aún lo desconoce.

Para los medios de comunicación tampoco ha pasado desapercibido el VIH durante todo este tiempo. Han sido el reflejo de la preocupación social en sus diferentes etapas, algo que no ha pasado desapercibido para instituciones como el Observatorio de la Comunicación y Salud (OCS) del Instituto de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, que dirige José Luis Terrón. En 2005 comenzó a analizar por oleadas cómo la prensa española trata en sus publicaciones el VIH/sida. 

La última actualización de este trabajo data de octubre de 2010 y ofrece conclusiones muy interesantes que desde aquí, invitamos a leer. El artículo es un encargo del Observatorio de Derechos Humanos y VIH/SIDA-Red2002 al OCS y se titula El tratamiento del VIH/sida en los medios de comunicación escritos españoles: ABC, El Mundo, El País, El Periódico y La Vanguardia. 

(http://www.portalcomunicacion.com/ocs/entrega/informe_vihsida_2010_ok.pdf).

Para que la comunicación y su manifestación en los medios sea lo más correcta posible, erradicando elementos que puedan evidenciar aspectos estigmatizantes, recomendamos la lectura de algunas guías para periodistas que seguro ayudarán a comprender qué es el VIH y cómo utilizar un lenguaje que ayude a normalizar la visión que se tiene de este tema.

Así, por ejemplo, la Organización Panamericana de la Salud cuenta con un documento en el  que se ofrece una relación de términos apropiada y contextualizada en el ámbito de América Latina y el Caribe.  Muy útil y sencillo es el manual de estilo de CESIDA, la Coordinadora Estatal de Asociaciones de VIH (http://www.mediosysida.org/medios/consultoria_det.asp?consultoria_id=8). Para consultar otros recursos sobre esta temática es recomendable visitar, entre otros, la web http://www.mediosysida.org.

Pero si lo que quieren es visualizar la historia del VIH en el contexto español, les dejo este enlace de Televisión Española (http://www.rtve.es/noticias/sida/) donde podrán encontrar no sólo las noticias más recientes de TVE sino también una retrospectiva de los reportajes monográficos realizados por el programa Informe Semanal que seguro nos recordarán la importancia de seguir trabajando, como un reto de futuro, en una información más diáfana, transparente y libre de encasillamientos en torno al virus de inmunodeficiencia humana.