Café de Papel

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No te pierdas la jornada ‘Comunicación en Conflictos Armados’ este jueves en la Universidad de La Laguna

El salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna (ULL) acoge este jueves 7 de noviembre en horario de mañana y tarde, y entrada libre, una jornada interesante para periodistas y curiosos que  deseen conocer cómo abordar la información periodística en contextos de guerra y crisis humanitaria en áreas de conflicto.

Conoceremos las trayectorias y consejos de Rosa María Calaf, Nicolás Castellano, Pepe Naranjo o Gemma Parellada, entre otros.  Entre los ponentes encontraremos reconocidos periodistas forjados en estas situaciones que ofrecerán su experiencia y conocimiento sobre la compleja fórmula que manejan medios de comunicación, fuerzas militares y entidades cooperantes en estos entornos bélicos.

Las mesas redondas podrán seguirse en streaming. Más información en el programa del curso: http://www.ull.es/Private/folder/centros/cci/cursos/programa.pdf

conferencia periodismo ull

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Cómo explicar arte en 140 caracteres y no morir en el intento

No solo es posible sino que además se ha hecho con frescura, rigurosidad e imaginación empleando un lenguaje sencillo y directo al usuario digital.

El responsable no es otro que Guillermo Solana (@guillermosolana), director artístico del Museo Thyssen (www.museothyssen.org), en Madrid, una de las pinacotecas más visitadas de España y que puede decir en mayúsculas que se trata de una de las instituciones artísticas de este país que ofrece innumerables actividades de captación y fidelización de colectivos variopintos, desde los pequeños de la casa, el típico turista que no puede irse de Madrid sin ‘pasar’ por el Thyssen, jóvenes, amantes del arte y ciudadanos de proximidad, entre otros.

Dejando a un lado el debate de Twitter como medio de comunicación o autopista de información vertiginosa, lo cierto es que este profesional experto del lenguaje y conocimiento artísticos, así como de la comunicación divulgativa, ha visto las inmensas posibilidades de esta red social: contar los secretos de la colección de arte del Museo Thyssen en 140 caracteres y su experimento -arriesgado pero exitoso- que nació en mayo de este mismo año. Ahora ve la luz en forma de libro, una guía que recoge lo mejor de la colección permanente de este museo que es, precisamente, algo más que un museo, cuya obra digitalizada y puesta al servicio del público es tan solo un ejemplo de cómo el arte, la innovación y la comunicación -mezclada pero no agitada- puede ser un cóctel más que apetecible. y la cultura, o sencillamente, ciudadanos de proximidad, entre tantos.

Ahora, esta guía en formato papel que se presenta a los medios hoy en rueda de prensa, se puede adquirir en la tienda del museo a 15 euros. Un experimento de 308 tweets que desembarcará seguro con buen pie, despertando curiosidad y con mejor acogida y del que al menos yo también espero disfrutar en breve.

Cifras, letras y tweetsCifras, letras y tweets. Foto: Sonia Rguez.

@guillermosolana: nombre de usuario en Twitter de Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, cuya cuenta personal refleja más de 7.600 tweets y 6.404 seguidores.

@museothyssen: nombre de usuario del Museo Thyssen-Bornemisza, pinacoteca con 63.378 seguidores en Twitter y más de 7.000 mensajes de 140 caracteres en su historia digital

#Thyssen140: hastag del proyecto de Guillermo Solana para dar a conocer en Twitter lo mejor de la colección artística del Museo Thyssen.


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La comunicación que se mastica. El reto de las empresas de alimentación ante una situación de crisis.

Los mensajes publicitarios en el mundo de la televisión han dejado su impronta en el imaginario colectivo de las generaciones crecidas bajo la hipnótica mirada de las 365 líneas; desde los primeros anuncios en blanco y negro hasta los actuales microespacios vestidos con atractivos envoltorios estéticos, la esencia de la comunicación en otro formato pervive en ellos. La publicidad televisiva forma parte del imaginario colectivo

El mensaje se adapta a los tiempos, al target del consumidor al que se quiere captar, al contexto socioeconómico, a las necesidades de la empresa y a las circunstancias imprevisibles que puedan surgir.

Un ejemplo evidente de la evolución del contenido del discurso es el que ha experimentado la industria agroalimentaria. En pocos años se ha visto obligada a incorporar a su estrategia de marketing conceptos vinculados a la trazabilidad y la salud, la calidad, la nutrición, la seguridad alimentaria o los hábitos de vida sanos.

Las agencias responsables de diseñar el producto publicitario de este tipo de empresas han fomentado en diferentes etapas mensajes del estilo “compre usted este producto”, “cómprelo porque no puede faltar en su casa”; “hacemos la vida más fácil, así que adquiera este artículo”; “no hay ningún producto como éste” pasando por “es bajo en calorías, cuidamos su línea” a “nada como productos caseros elaborados con materias primas 100%”, entre otros.

A esta secuencia se añaden dos nuevas líneas estratégicas en la comunicación publicitaria: la humanización del producto para poner ‘rostro’ a la marca y el que quizá era, hasta ahora, el vector menos ‘estético’ de las empresas para la mercadotecnia como son sus industrias, los centros de producción, el alma mater del producto.

Reinventarse ante una situación de crisis: La Cocinera, un caso de éxito

Captura del spot 'Gracias por estar ahí' para La Cocinera, creado por Tiempo BBDOPrecisamente a estos dos conceptos se ha aferrado LA COCINERA, empresa del grupo NESTLÈ dedicada a la fabricación de productos precocinados, quien tras verse en el ojo del huracán el pasado mes de febrero por el hallazgo de ADN equino en canelones de vacuno, tuvo que retirar los productos del mercado no por seguridad alimentaria sino por supuesto fraude comercial.

En ese momento, LA COCINERA, no solo procedió a la retirada inmediata de los lotes afectados sino que inició una campaña de comunicación a gran escala, culminada por la creación de un spot publicitario que apelaba a la transparencia en el proceso de fabricación de sus productos. ‘Gracias por estar ahí’ es un anuncio rodado en la tramolla de esta empresa en España –una fábrica en Valladolid- reflejando su manera ‘artesanal’ de hacer las cosas,  explicada a través de las declaraciones de algunos de los trabajadores  de LA COCINERA, enfundados en sus monos de trabajo, con sus mascarillas, guantes y gorros.  Un caso de éxito, trabajado y próximo, realizado por la agencia de publicidad TIEMPO BBDO, en el que la comunicación sigue siendo la clave para generar una nueva imagen, reforzar una marca y sobre todo, afianzar la credibilidad ante situaciones de crisis.

Spot publicitario ‘Gracias por estar ahí’ de LA COCINERA: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IoFaRWhShz0


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S.O.S: prácticas periodísticas en peligro

Que la comunicación y el periodismo, en particular, no pasan  por su mejor momento resulta evidente para quienes trabajamos en los medios, agencias de publicidad o somos consumidores de información. De un tiempo a esta parte, este sector no ha dejado de agitarse, prisionero de una hipotética coctelera en la que baten con fuerza el empuje del mundo digital y los efectos de la crisis económica.

En un escenario tan desalentador, 10.000 periodistas han perdido su empleo desde 2008 y casi la mitad, 4.800 compañeros, se quedaron sin trabajo en 2012, según los datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

Con redacciones esqueléticas, con periodistas cubriendo todo tipo de informaciones, sin apenas tiempo para un análisis sosegado, y profesionales sujetos a las líneas editoriales, con sus particulares filias y fobias, no cabe esperar más que un reconocimiento a quienes intentan realizar su labor de la mejor manera posible en condiciones tan precarias.

Imagen creada por Sonia Rodríguez para cafedepapel.wordpress.com

Sin embargo, la tarea periodística no es la única que atraviesa momentos convulsos. Sin que lo anterior sirva de pretexto, el buen quehacer de este oficio se está diluyendo, víctima de unas malas prácticas que cada vez más a menudo dejan de ser anecdóticas. 

 

Todos los que vivimos de la comunicación necesitamos asumir un preciso código deontológico, en la idea de que nuestra experiencia sea un grado para quienes empiezan y para que la ‘vieja escuela del periodismo’, la del sentido común, la información veraz y contrastada, esa que llaman de buena escritura, no desaparezca por los efectos perversos de las crisis.

Por obvio que parezca, la ética forma parte indisoluble del oficio periodístico, así que sería conveniente asimilar al menos 10 principios que debemos tener presentes cuando abordemos una información.

1. Citar las fuentes, porque ‘el quién’ ofrece los datos o realiza las declaraciones es tan relevante como el ‘qué’ y el ‘por qué’. Atribuir una información de manera generalizada, sin especificar su procedencia, significa ofrecer un contenido a medias e, incluso, abre la puerta a la duda.
 
2. Las excepciones no son generalidades. Convertir hechos puntuales en situaciones sistemáticas supone falsear la realidad y desvirtuar la información desde el contexto. Es como hablar de “dimisiones en bloque” cuando solo se registran dos bajas, por ejemplo.
 
3. Las fotografías, ilustraciones e infografías representan el soporte visual del contenido escrito. Por ello es importante que estén en consonancia con la información que acompañan.
 
4. Las fotografías son documentos gráficos que tienen derechos de autor, así que se debe citar al creador. El fotoperiodismo es un trabajo fundamental en los medios de comunicación, con un elevado nivel de exigencia y creatividad, y quienes lo ejercen, también viven de ello.
 
5. Las notas de prensa no se firman. La paternidad de un artículo o de una pieza informativa significa lo más valioso para un periodista. Al recurrir al copia/pega de una información que no es propia, no deben usarse iniciales, ni siquiera aunque se haya modificado el titular o añadido frases al texto. No es ético.
 
6. Contrastar y depurar las fuentes. Un periodista se caracteriza por aportar valor y contextualizar la información que elabora. Si solo refleja de manera intencionada un único punto de vista, dejará a un lado la neutralidad, la honestidad y la transparencia para dirigirse hacia la parcialidad y, con el tiempo, su imagen personal quedará ligada ineludiblemente a la falta de rigurosidad.

7. La compañía de diccionarios y manuales de estilo. Esta profesión requiere una revisión continua de contenidos, expresiones y voces que no siempre manejamos con soltura o simplemente desconocemos.

8. El sentido común en las redes sociales. Se hace necesario leer y revisar la información que se quiere difundir antes de retuitear o compartir, no vaya a ser que al caer ‘cautivado’ por un titular, el contenido de esa noticia sea tendencioso, contrario a nuestros principios, falso, inexacto o, lo que es peor, inadecuado y ofensivo.

 9.     Twitter y Facebook son herramientas indispensables para seguir la pista de la actualidad. Si un contenido resulta interesante, se debe compartir citando a su autor. El copia/pega en redes sociales no solo es de mal gusto, sino poco ético.

10. Mimar la ortografía. Se suele dar por supuesto que los periodistas y los comunicadores están investidos del maravilloso don del dominio del lenguaje, pero abundan los contenidos plagados de errores. Esta mala impresión produce rechazo, genera escasa credibilidad y provoca desconfianza: No ay nada peor qe encontrar un testo yeno de faltas de hortografia. ¿Verdad?
 

 

 


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¿Gabinetes de comunicación? Sí, gracias

Procuro ‘tomar nota’ de todo aquello que me dicen y así, tarde o temprano, aplicarlo si resulta oportuno. Un amigo me comentó el otro día que no fuese tan correcta, que me soltara pelo y me dejase llevar porque, al fin y al cabo, éste es mi blog… Y tiene toda la razón. Así que hoy, se lo dedico.

Tengo la fortuna de tener trabajo, que hoy en día, parece una quimera para muchísimas personas de mi generación. Desde hace tres años estoy vinculada a una empresa de comunicación en la que su plantilla es gente joven, preparada, inquieta, creativa y que todos los días intenta superarse. Aquí me han dado una oportunidad que anteriormente no había desarrollado de forma tan intensa en mi experiencia profesional como es llevar un gabinete de prensa y comunicación para una entidad formada por más de 4.000 personas que dedican su tiempo a prestar asistencia sanitaria, a investigar y a divulgar.
Es, por tanto, un reto y una responsabilidad porque supone en primer lugar, afrontar las dificultades cotidianas en un mundo globalizado donde la cantidad de noticias es tal que si no se conduce adecuadamente, se pierde o puede diluirse debido a la intoxicación informativa que nos rodea. Por otro lado, significa que en el desempeño diario se exige una actualización constante para manejar numerosas claves -internas y externas- que permitan mantener un correcto equilibrio entre las partes y a la vez, ser un nexo válido, eficaz y eficiente entre la sociedad, la organización y los medios de comunicación en general.

Es cierto que entre los propios profesionales del periodismo, este tipo de departamentos se contemplan en ocasiones con recelo e incluso de forma despectiva al considerarse que son funciones relacionadas con el mantenimiento de un status socialmente reconocido entre compañeros del ramo, y que parece ser el edén de una trayectoria profesional. No niego que en determinados gabinetes puedan encontrarse personas cuya actitud sea parecida a la descrita anteriormente, pero no sería justo -ni riguroso- generalizar y estereotipar a los que ejercen otro tipo de periodismo. Un gabinete vale lo que valen sus profesionales y su forma de realizar el trabajo para el que se les requiere, sin descuidar, por supuesto, su predisposición personal, porque a la larga, será esta cualidad la que les identifique y por la que serán conocidos en su ámbito más próximo.

Los gabinetes de comunicación son hoy en día una herramienta esencial y cumplen un papel tan válido como el periodismo tradicional, aunque en diferentes vertientes, pero ni en fines ni en procedimiento son antagónicos: ambos, a la hora de actuar, siguen los mismos métodos para alcanzar idénticos fines como son informar de forma fidedigna, verificando las fuentes para dar credibilidad a los contenidos y hacerlos visibles a la población.

Por eso, cuando escucho a determinados expertos académicos decir que los gabinetes de prensa y sus actores son meros publicistas -sin desmerecer a estos profesionales-, me pregunto si realmente conocen el trabajo de fondo de estos departamentos para afirmar categóricamente que no, que no se hace periodismo. Dependerá también de la organización para que la que se trabaje, porque entiendo que tampoco es igual la comunicación corporativa pura y dura que se lleva a cabo para una casa cosmética o de cómida rápida, que la que se desempeña en instituciones donde se genera y se trabaja con conocimiento.

El periodismo y la comunicación son áreas muy amplias. Con las nuevas tecnologías se ha producido una auténtica revolución que todavía no se es capaz de calibrar consiguiendo poner sobre la mesa el modus operandi de los mass media tradicionales. Sin embargo, creo que en este campo hay un espacio para cada una de las disciplinas actuales y las que puedan surgir, así como del abanico de los profesionales que las hacen posibles y todas, son igual de válidas, como el periodismo de fuente, que es un tipo de periodismo especializado que se ejerce en los gabinetes de prensa. Además de útil considero necesario este tipo de periodismo. Juega un papel activo en el entramado social e informativo, siendo pieza clave a la hora de divulgar conocimientos que hasta entonces no llegaban a la sociedad bien por la complejidad de su contenido, por la dificultad de los creadores de dicha información para transmitirla de forma accesible o por carecer de las vías y de los profesionales adecuados.

Llevar la comunicación de una entidad, independientemente de la institución que sea, requiere entregarse a fondo para sacar adelante una tarea que es ardua, que supone mantener un planteamiento ético ante las situaciones que se plantean cada día, y además, exige ser honesto con lo agentes que participan y que tienen que ver con la comunicación. La función de un responsable de un gabinete de prensa no solo se basa en su experiencia sino también en otras cualidades como la constancia, la participación, el diálogo, la tolerancia, la capacidad de escucha, la creatividad y la innovación, el consenso, la responsabilidad y también, la paciencia. Al menos, ésa es mi experiencia y mi filosofía de trabajo, la que defiendo y con la que me identifico.

Si hay algo que debería primar en el periodismo y en los medios de comunicación, es el respeto para tratar a cada uno de los profesionales que se dedican en cuerpo y alma a este mundillo, pues igual de necesarios son los redactores, como los fotoperiodistas, los cámaras, los diseñadores y maquetistas, los publicistas, los técnicos o los dircom, por citar solo algunos. Cada uno es necesario en su disciplina. No sobra nadie. Ni siquiera en los gabinetes de prensa.