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Apple… Ese oscuro objeto de deseo

1 comentario


Brillantes. Atractivas. Cautivadoras. Las manzanas han revolucionado el mundo desde tiempos inmemoriales. Mitología, literatura, arte  y ciencia son testigos de los capítulos que cada cierto tiempo se escriben sobre la fruta más tentadora de cuantas se conocen. Su iconografía, grabada de forma innata en el imaginario colectivo, es señal de un peligro que no puede evitarse.

Esta semana, el inventor que sedujo a la humanidad con la manzana más sofisticada, la que se convirtiera en oscuro objeto de deseo para una gran mayoría de los mortales, nos abandonó. Steve Jobs, cofundador de Apple, dejó como legado el Macintosh y la “generación i”, que llegó en forma de pandilla tecnológica haciendo felices a millones de personas.

La silueta mordisqueada de su imagen corporativa, ese bite con guiños de byte, es la victoria de una tentación que pocos pudieron resistir. Hizo de la felicidad un producto de masas y en su hoja de ruta a medio plazo desde que comenzase a trabajar en la compañía solo cabían ideas fundamentadas en la creatividad, el diseño, el marketing y por supuesto, la tecnología.

Así se gestaron los iPod, iPhone e iPad y con el toque justo de marca, se vendieron como fruta prohibida por su elevadísimo valor en el mercado. Era como la manzana del paraíso que podía verse, pero no tocar. Y aún menos probarla. ¿Quién no ha soñado con teclear un Mac? ¿O con aquel diminuto aparato capaz de guardar miles de canciones para llevarlo encima? ¿Y esas miradas de reojo a los dueños de un iPhone?

Jobs contaba con una mente preclara y sabía que la felicidad no podía venderse si no existía innovación tecnológica que envolviese a sus criaturas. La ciencia y la pasión por hacer tangibles los últimos descubrimientos se convirtieron así en el eje central del universo Apple. Sus altibajos en la compañía eran el reflejo de querer seguir sus instintos como inventor y empresario, a su manera. Y su camino fue el triunfo del éxito, de la felicidad global.

Cada artilugio de Apple venía cargado de novedades que superaban siempre las anteriores, de ahí que las presentaciones de los productos de Steve causaran la misma intriga que los cuadros de Magritte, manzanas y señores anónimos que incentivaban la especulación de quienes se interesaban por ellos.Lo que hizo Steve Jobs con Apple es mayor de lo que la sociedad del siglo XXI había pensado y ahora, tras su fallecimiento, la empresa se enfrenta al difícil reto de mantener el espíritu creativo de su cofundador. Su manzana conquistó al mundo. Lo puso patas arriba como lo hizo la  que cayó en el jardín de Newton revolucionando la física con su su teoría de la gravedad. Como la que dio pie a la Guerra de Troya o como lo fue para la música la discográfica de The Beatles, que los catapultó allende los mares.

Adiós, Steve. Allá donde estés, estarán encantados de tenerte.

 

 

Autor: Sonia Rodríguez

Desde 2001, la comunicación, en todos sus aspectos, forma parte de mi vida profesional. Después de conocer 'qué' se cuece y 'cómo' se cuece en los medios, actualmente trabajo en Metrópolis Comunicación, una empresa especializada donde desempeño la responsabilidad de coordinar un gabinete de prensa de una institución sanitaria. Una experiencia que me permite poner en contacto a profesionales de radio, prensa y televisión con especialistas del ámbito de la sanidad, la salud, la ciencia y la investigación biomédica.

Un pensamiento en “Apple… Ese oscuro objeto de deseo

  1. Tienes toda la razón, Sonia. Steve Jobs representa mucho mas que a la manzana de Apple. Representaba la aventura, la personalidad y la originalidad, la audacia….hubo una época en la que comprarse un mac no era solo comprarse un ordenador; era una declaración de principios. A muchos nos ha dolido perderle y yo creo que es porque su perdida demuestra que no todo dura para siempre. Nadie es perfecto ni eterno. Los mac no lo son, y tampoco lo era Steve aunque, de alguna manera, ¡nos hubiera hecho creer que si! Algo de muchos de nosotros se ha ido con Steve Jobs. Aunque, como el mismo dijo, hay que dejar que lo viejo se vaya, para hacer sitio a la innovación y la aventura de las nuevas generaciones. Y hasta ese cometido lo cumplió con elegancia. Sólo espero que esa ‘innovación’ a la que, al irse, deja ahora sitio…quepa y encaje en el tremendo pozo que Jobs ha dejado.

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